sábado, noviembre 21
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Tips para decirle Adiós a las Contracturas

Tiempo de lectura: 3 minutos

Alguna vez te has preguntado esto: ¿Por qué aparecen las contracturas? ¿Qué son y qué indican? Te cuento un poco: Los músculos están compuestos por fibras contráctiles que mediante gasto energético interactúan entre sí dando como resultado de este proceso la contracción muscular.

Esta interacción se produce tanto voluntaria como involuntariamente existiendo diferentes tipos de contracciones y de fibras musculares. Cuando esto se da involuntariamente y es sostenido en el tiempo, crea un estado de tensión permanente, conocido como “contractura muscular”.

La contractura no es una causa en sí misma, es una consecuencia. Es la forma en la que el cuerpo te habla.

Un músculo en estado de contracción permanente colapsa sus capilares arteriales, venosos y linfáticos, creando un estado de congestión que no sólo dificulta la llegada de oxígeno y nutrientes a las células musculares, sino que también dificulta el drenaje de los productos de desecho del metabolismo que son nocivos e irritan las terminaciones nerviosas, produciendo dolor .

¿Por qué surgen las contracturas?

Las causas pueden ser muy variadas y para tener éxito en el tratamiento es fundamental llegar a la respuesta correcta. Las causas pueden ser las siguientes:

  • Alteraciones posturales
  • Estrés
  • Deshidratación
  • Alteraciones del calzado
  • Una lesión muscular o articular
  • Falta de movimiento o de actividad física en nuestra vida diaria
  • Sobreesfuerzos

¿Qué hacer en caso de contracturas?

Está demostrado que hay ciertos agentes físicos que ayudan a tratar las contracturas como la fisioterapia, la termoterapia, crioterapia, ultrasonidos e incluso fármacos cuando el dolor es tan agudo que nos afecta o no nos permite llevar una vida normal diaria.

Es muy importante no acostumbrarse a tomar miorrelajantes ya que lo único que lograrías sería tapar el síntoma mientras la causa permanece. Y lo que es peor, a larga tendrás más daño y compensaciones.

Con respecto a lo que podés hacer no hay recetas universales y cada caso tiene sus particularidades.

Hay factores que podés modificar para prevenir o minimizar las contracturas como hábitos de vida, mantenerse activo, hacer ejercicios aeróbicos, de flexibilidad y de fortalecimiento muscular y posturas saludables.

Otras de las posibilidades para eliminar o aliviar el dolor son:

  • El reposo, resulta esencial para no forzar la zona y que el músculo pueda descansar y volver a su estado habitual.
  • Usar tratamientos de calor seco. Los sacos térmicos de semillas se sitúan como la alternativa más efectiva en esta situación. Esto se debe a que estas semillas de trigo, arroz o huesos de cereza almacenan el calor naturalmente y durante un buen período de tiempo, activando tu circulación de manera no agresiva. También tenemos las típicas opciones de resistencia o manta eléctrica y botella de agua.
  • Baños realizados con agua caliente.

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